martes, 30 de julio de 2024
Despegando
Me permiti estar triste un par de dias porque la muerte hay que llorarla, desgarrarnos, enfermarnos y luego participar en los rituales que vienen con ella. Si algo he aprendido es que es importante darle tiempo y espacio a los sentmientos, sin reprimirlos. Ahora con mas aire, con algo de claridad, suspiro.
De golpe me desperté como si hubiera caido de un arbol, controlo mi mano y te busco, mi niña duerme placidamente y yo intento volver a mi sueño. Es normal que la tranquilidad se asuste cuando cambian las cosas, yo intento respirar, contar hasta cien e intentarlo de nuevo. No he logrado controlar mi ansiedad del todo estos días, pero le abro la puerta y la siento a la mesa, le pregunto que busca y escucho. No puedo cambiarn la realidad, no quiero aferrarme a la imposividad. Pero hay partes de mi que no son razonables y como pequeños niños revoltosos hacen mucho ruido, controlo mis sentmientos cantandoles alguna canción o leyendo un poema.
Tengo mucha suerte por y con quien estoy, de reforzarme en mi pequeña familia, en abrazar lo que soy, lo que he logrado, mi trabajo dentro y fuera. Quizá en otro momento me hubiera tirado al drama y no sé, a las equivaciones.
Lo que es inevitable es lo que cambiará en mi de ahora en adelante, qué tipo de persona seré cuando se asiente todo. Me da emoción descubrilo, me provoca mucha seguridad ver que puedo seguir sintiendo con tanta intensidad pero con más consiencia. Qué vendrá para mi corazón que está sediento de seguir latiendo, qué emocioones nuevas irémos descubiendo.
Sonrio frente a la pantalla, entre ironía y felicidad. Es como si hubiera terminado un libro, da un poco de tristeza saber que no se volverá a leer, pero está la esperanza de encontrar otro que despierte otro interés.
Por primera vez en mucho tiempo me causa mucho asco la melancolía, yo que me agarraba a ella como una almohada por la noches, yo que amaba sentir sus frios besos y su aire inspirador. Por otra parte no sé que haré sin ella, de donde saldrán las letras y las tardes de lluvia. Encontraré el camino, por el momento me quedaré quieta escuchabndo cantar a mi niña, disfrutando de lo mucho que tengo, y del hermoso presente que se me dibuja cada mañana. Estoy bien, siento incluso que puedo volar.
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