jueves, 16 de octubre de 2025

sueter

Elegimos todos los días quién queremos ser, nos miramos al espejo y analizamos el ambiente. Hoy me pondré un suéter porque hace frío; las elecciones comienzan apenas despierto. Si bien fue esa elección, me acompañará todo el día. Podré quitarme el suéter si hace calor, quizás si puedo leer el cambio y traer algo más ligero debajo. Si no, tendré calor todo el día. Anoche, mientras dormía a mi hija, le sugerí que tuviera una mañana tranquila. Le pedí que, si de todos modos había que hacer las cosas, intentáramos hacerlas de la mejor manera posible, que la buena actitud acompañara nuestro comienzo. Funcionó. Algunas veces hay que programar a la mente para tomar mejor las cosas y así tomar mejores decisiones. Eso me lleva a los laberínticos caminos que he tomado a lo largo de mi vida; estoy hecha de todas las opciones que elegí y todas las oportunidades que dejé ir. Puede ser que sea evidente nuestro buen tino casi de inmediato, pero otras veces la vida tarda en darnos la razón o en dejarnos ver el error. Todo pasa, y quizás si no prestamos atención, dejamos ir un tiro de gracia. Miro hacia arriba, hacia abajo, detrás. Soy lo que soy, lo que construí y lo que demolí, lo que me sacudío y lo que me abracé. Tengo el control de si me pongo suéter o no; lo que pase más allá de eso es solo aceptación.

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