viernes, 11 de septiembre de 2026

Oxígeno

A quien más le importa, si soy solo yo enfrete de la hoja en blanco, esperando que algo salga a modo de camion de volteo vertiendo todo aquello que no funciona o no quiere ocupar parte de mi cabeza. Me pregunto si las paredes escuchan el teclear de mi impetu y se rien por lo absudro que suena, es capaz que el ruido de la calle no sea más que carcajadas del mundo que solo me hacen ver lo intrasendete de lo que hago. Pero no importa porque al final soy yo contra mi misma. Diminuta como me encuentro me meto dentro de las rendijas que me permiten espiar, oler y a veces diseñar escenarios y danzas, hasta pleitos. No hay limite en este pequeño mundo que creo sin moverme de la silla, una silla incomoda porque no sé porque siempre escribir en la cocina parece un mejor lugar, aunque todo sea incomodo e inconvemiente, y es como quizá tomo las mayoria de las desiciones. He vuelto a la unviersidad, con tanta alegria como miedo, con los brazos llenos de expectativas pero con la certeza de que no tengo nada que demostrar, es un timepo que me doy a mi misma para, algo. En mis mas oscuros y secretos deseos quizá me conteste con que quiero despertar del letargo de la vida diaria, del correr del tiempo, de las obligaciones tradicionales y sentarme en un asiento todavia mas incomodo que el de mi cocina. No tengo claro si me he puesto en esta posicion para sabotear mi status quo o para oxigenar mi melena. Pero camino segura todos los dias hacia algo que ya viví pero ahora es novedoso, diferente y refrescante. Estoy todos los dias en el filito de la ventana de lo que parece un piso 20 sintiendo el vertigo de cada clase, cada proyecto, cada pregunta, cada libro... No hay peor asiento que el que no eliges al final de cuentas.

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