lunes, 19 de octubre de 2026
Zombie.
Hola, se escuchó con más eco del que ameritaba aquel viejo salón, quizá fue porque no esperaba escuchar esa voz en ese lugar o porque el tiempo parecía viajar junto con el sonido. Me pareció caricaturesco verte ahí, fue como si tu imagen no perteneciera a ese lugar. Encendí la luz y respire profundo. Creo que no emití sonido, solo asentí con la cabeza, como si dudara de que alguno de los dos estuviera en ese lugar.
Yo fácilmente podría estar teniendo una pesadilla recurrente que me ha acompañado durante muchos años. Tu podrías ser lo que siempre has sido un muerto que camina. Pero para mi sorpresa no era ninguna de las dos, eras tu, era yo, el abrupto motor de una motocicleta me dio la respuesta. Me sumergí en la pared que tenías detrás tuyo como si quisiera borrarte del paisaje, qué tenia que hacer yo dándote lugar en mi vida, en mi realidad. Pensé que ya habíamos superado la idea de compartir un mundo, habíamos quedado tácitamente en que cada cual se mudaría de universo y jamás colisionaríamos en realidades.
Tu mirada eran como pequeñas agujas las sentía entra por cada uno de mis poros como si pretendieran hacer más daño. No sé cuánto tiempo pasó todo en ese lugar parecía estirarse y contraerse, envuelta en gelatina no distinguía bien lo que pasaba al rededor. Oí unos pasos, y volví a ser yo, te habías ido.
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